ATAME

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El joven Ricki es huérfano desde los tres años y toda su vida la ha pasado en diferentes instituciones sociales y reformatorios. Por su parte, Marina es una mujer que ha tenido problemas con las drogas y trabaja como actriz en películas pornográficas y de terror. Fascinado por ella, Ricki la rapta, dispuesto a hacer todo lo posible para que Marina corresponda a su amor. La animadversión inicial de la mujer, y sus vanos intentos de huir, van dejando paso a una progresiva hermandad entre ambos, finalmente convertida en auténtico amor.

Sí, podríamos decir que hay un poco de síndrome de Estocolmo por ahí, pero tiene detalles muy logrados, como el que da título a la película, que es en un momento en que ella ya está inmersa en un mar de dudas sobre qué siente por él, y cuando Ricki tiene que salir a no sé qué y, dado que ya han intimado bastante, -han hecho el amor a lo salvaje-, él duda en dejarla atada como había hecho en ocasiones anteriores, y es ella la que toma la iniciativa diciéndole -Átame- porque no está segura de su propia reacción cuando se quede sola. El Banderas está espléndido en ese papel de medio loco medio tierno y Victoria Abril no le va a la zaga en el que le toca de frenética, descarada, apasionada, cabreada y yo qué sé cuántos estados de ánimo es capaz de sacar.

~ por pvaquero en Noviembre 14, 2008.

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